El tratamiento mediante luz pulsada consiste en exponer la zona donde se desea reducir la cantidad de vello a una serie de pulsos cortos de luz concentrada. La energía de la luz se convierte en calor en el tallo y el folículo piloso de forma que detiene el proceso de crecimiento del vello. Los tratamientos con IPL transforman su piel haciéndola más sedosa y lisa. Esta tecnología supera a las antiguas técnicas dolorosas empleadas en depilación. Puede emplearse en el tratamiento de zonas amplias como la espalda, los muslos, los brazos, las piernas y la cara y lo mejor de todo es que se trata de un método seguro, rápido, suave y efectivo para la depilación progresiva. El tratamiento se realiza cada 4-6 semanas en 6-8 sesiones.